Queremos saber de todo y en todo momento, nos sentimos vigilados y no sabemos ya cómo actuar o que hacer.
Esta historia comienza con mi
idea de aprender y conseguir el ansiado título de inglés que tanto piden para
poder ejercer nuestro trabajo. Tras pasar años estudiando en una academia que
al parecer no me ha servido para nada he decidido cambiar a otra que me habían
contado que estaba muy bien, en la que aprendías mucho y en la que se tenía
mucha independencia ya que podías elegir que a que clases ir, cuando podías ir
y cuando no.
Los primeros días llegue motivada
ya que era el comienzo de una nueva experiencia y quería aprender y conseguir
el título. El primer día que fui allí me encontré con un plan muy dirigido y
que te obligaba a realizar OBLIGATORIAMENTE una serie de horas a la semana
online desde casa y tres presenciales. Al comienzo del curso no estaba tan
agobiada, ya que al tener las prácticas de la universidad convalidada tenía más
libertad de movimiento.
Todo comenzó a agobiarme cuando
empecé las clases de la universidad por las mañanas, mediodías y tardes
trabajando en el colegio y después de pasar todo el día fuera de casa incluso
para comer, tenía que ir a la academia dos horas. El problema no es ese, ya
que, por cercanía no me costaba más de cinco minutos ir de un sitio a otro.
El problema real de esto es que,
también tenía que hacer obligatoriamente como mínimo dos horas a la semana en
el programa online que esta academia tiene. Dos horas que difícilmente puedo
hacer durante la semana y que el fin de semana me siento obligada a realizar.
No contenta con esto, la vigilancia desde la plataforma de la academia da la
oportunidad a la tutora de saber cuándo te conectas, todo lo que haces y
cuantas horas estas online. La continua
vigilancia hace que no te quede otra opción que hacer las horas que te proponen
ya que si no se ponen en contacto contigo para decirte que el trabajo que estas
realizando es insuficiente, claro, teniendo en cuenta que todo lo que haces
solo lo puedes hacer por ordenador. Todos los exámenes, redacciones o
ejercicios que haces en tu casa y en papel se quedan en nada ya que no están
registrados.
Por si fuera poco, ahora también
estoy “obligada” entre comillas a hacer dos sesiones a la semana de habla por
Skype con gente de otros lugares. No hay libertad de movimiento ya que es
necesario cancelar las clases 24 horas antes de asistir si es que no puedes ir.
Pero, ¿y si surge alguna urgencia? Y si ¿estás cansado de trabajar durante todo
el día? Eso lo vas a saber 24 horas antes. Las repercusiones no son graves pero
siempre tienes ese mensajito que te dice que estas por debajo de lo que quieres
conseguir y que si es necesario tienes que hacer 100 horas a la semana para
conseguirlo.
La sensación de estar
constantemente vigilada me estresa y no me deja conseguir mi objetivo con
facilidad, ya que estoy más pendiente de que hacer más que de que si lo que he
hecho está bien.
¿Cómo nos afecta esto a la hora
de aprender?
¿Seguimos tan dirigidos en la
educación como antes pero de forma más tecnológica?
¿Tanta presión es buena para los
estudiantes a la hora de aprender?
¿Cómo quieren que aprendamos?

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