martes, 18 de abril de 2017

¿Qué es un antiselfie? Nos tapamos la cara y te lo contamos.


Queremos saber de todo y en todo momento, nos sentimos vigilados y no sabemos ya cómo actuar o que hacer.

Esta historia comienza con mi idea de aprender y conseguir el ansiado título de inglés que tanto piden para poder ejercer nuestro trabajo. Tras pasar años estudiando en una academia que al parecer no me ha servido para nada he decidido cambiar a otra que me habían contado que estaba muy bien, en la que aprendías mucho y en la que se tenía mucha independencia ya que podías elegir que a que clases ir, cuando podías ir y cuando no.

Los primeros días llegue motivada ya que era el comienzo de una nueva experiencia y quería aprender y conseguir el título. El primer día que fui allí me encontré con un plan muy dirigido y que te obligaba a realizar OBLIGATORIAMENTE una serie de horas a la semana online desde casa y tres presenciales. Al comienzo del curso no estaba tan agobiada, ya que al tener las prácticas de la universidad convalidada tenía más libertad de movimiento.

Todo comenzó a agobiarme cuando empecé las clases de la universidad por las mañanas, mediodías y tardes trabajando en el colegio y después de pasar todo el día fuera de casa incluso para comer, tenía que ir a la academia dos horas. El problema no es ese, ya que, por cercanía no me costaba más de cinco minutos ir de un sitio a otro.

El problema real de esto es que, también tenía que hacer obligatoriamente como mínimo dos horas a la semana en el programa online que esta academia tiene. Dos horas que difícilmente puedo hacer durante la semana y que el fin de semana me siento obligada a realizar. No contenta con esto, la vigilancia desde la plataforma de la academia da la oportunidad a la tutora de saber cuándo te conectas, todo lo que haces y cuantas horas estas online. La  continua vigilancia hace que no te quede otra opción que hacer las horas que te proponen ya que si no se ponen en contacto contigo para decirte que el trabajo que estas realizando es insuficiente, claro, teniendo en cuenta que todo lo que haces solo lo puedes hacer por ordenador. Todos los exámenes, redacciones o ejercicios que haces en tu casa y en papel se quedan en nada ya que no están registrados.

Por si fuera poco, ahora también estoy “obligada” entre comillas a hacer dos sesiones a la semana de habla por Skype con gente de otros lugares. No hay libertad de movimiento ya que es necesario cancelar las clases 24 horas antes de asistir si es que no puedes ir. Pero, ¿y si surge alguna urgencia? Y si ¿estás cansado de trabajar durante todo el día? Eso lo vas a saber 24 horas antes. Las repercusiones no son graves pero siempre tienes ese mensajito que te dice que estas por debajo de lo que quieres conseguir y que si es necesario tienes que hacer 100 horas a la semana para conseguirlo.

La sensación de estar constantemente vigilada me estresa y no me deja conseguir mi objetivo con facilidad, ya que estoy más pendiente de que hacer más que de que si lo que he hecho está bien.

¿Cómo nos afecta esto a la hora de aprender?

¿Seguimos tan dirigidos en la educación como antes pero de forma más tecnológica?

¿Tanta presión es buena para los estudiantes a la hora de aprender?

¿Cómo quieren que aprendamos?